Comer por emociones: por ansiedad, tristeza, aburrimiento…En estos casos,¿la comida ayuda?

Comer por emociones: por ansiedad, tristeza, aburrimiento…En estos casos,¿la comida ayuda?

Comer es una necesidad básica, si no lo hacemos no podemos vivir. Cuando tenemos hambre, el estómago le da al cerebro el aviso de que tenemos que ingerir alimentos. Esa es la función de la comida, nutrirnos, sin embargo, en muchas ocasiones no comemos por hambre, sino por contrarrestar las señales más o menos desagradables de algunas emociones. Las emociones son aquello que tú sientes; la ansiedad, por ejemplo, es la que más nos lleva a comer. Nos sentimos ansiosos por circunstancias varias de nuestra vida y comemos, generalmente alimentos de gran carga calórica. ¿Alivia la ansiedad? Digamos que sí, pero de forma muy breve, después te sientes pesado, sabes que has comido de más y te culpas por ello. Y además, aquello que te preocupaba sigue ahí, no ha desaparecido. El aburrimiento es otra emoción que nos puede llevar a comer de más. Es comer porque te aburres, porque piensas que no tienes otra cosa mejor que hacer. También tenemos la tristeza. Si es puntual o de una intensidad baja puede que no sintamos la necesidad de comer para contrarrestarla, pero si es mantenida y/o intensa, puede que estemos hablando ya de un problema de depresión, por lo que es posible que recurramos a la comida para hacer frente a esas sensaciones. La depresión disminuye los niveles de serotonina en el cerebro y la seroronina es neurotransmisor clave en hacernos sentir bien. Es cierto que aquellos alimentos ricos en hidratos de carbono incrementan la producción de serotonina, así que si recurres habitualmente a ellos puede que te alivien momentáneamente, pero ganarás peso.

Comer por razones emocionales puede convertirse en una rutina diaria que es muy  probable que te lleve al sobrepeso, con todas las consecuencias negativas que ello conlleva: pérdida de autoestima, de sensación de autocontrol, empeoramiento de tu autoimagen al verte con esos kilos de más etc…Todo parte de un error fundamental: la comida no puede cumplir eso que le pides y el alivio que te producirá será muy breve, no te resolverá el problema.

Por lo tanto, la solución pasa porque te enfrentes a esas sensaciones para cambiarlas. Contra la ansiedad, aprende a relajarte, a respirar de forma profunda y lenta(algo incompatible con el nerviosismo), contra el aburrimiento, enriquece tu vida con actividades interesantes y que te supongan un desafío, así no pensarás en comida. Para la tristeza, pregúntate qué pensamientos tienes, qué pasa por tu cabeza, ¿son reales o están exagerados? ¿qué puedes hacer para mejorar tu vida?

Y por supuesto, en todos los casos, haz ejercicio de forma regular. No tiene por qué ser muy intenso. Te va a mejorar el humor, la autoestima, te sentirás mejor, en definitiva, sin tener que recurrir a la ingesta de alimentos que no te van a hacer ningún bien a medio plazo.

Psicox, tus psicólogos en Bilbao.

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