Escucha.

Escucha.

¡Qué difícil es escuchar! Y no lo parece ¿verdad? Decía Carl R. Rogers que lo primero que hacemos al encontrarnos frente a las afirmaciones, sentimientos o actitudes de otra persona, suele ser emitir un juicio sobe ellas. Sin embargo, son pocas las ocasiones en las que nos esforzamos en comprender lo que esos mensajes significan para él.
Existen varios factores que ayudan a que esto sea así. Por ejemplo, la ansiedad para dar una respuesta. Imagina que una persona que padece depresión te está contando su problema. Es posible que te sientas estresado porque, tras su disertación, crees que tienes que darle una réplica que lo ayude o. por lo menos, consuele… pero no tiene por qué ser así. No tienes soluciones mágicas e inmediatas para los problemas de los demás y, ni mucho menos, te las están pidiendo siempre.
Por otro lado, al escuchar a alguien lo hacemos a través de nuestros esquemas de pensamiento y prejuicios. Toda esa ensalada de elementos puede provocar que nos llevemos una conclusión errónea de lo que estamos escuchando. No solo se escucha con el oído, es necesario hacerlo con todo nuestro cuerpo y nuestra mente.
F. Aélion explica una manera efectiva de comunicación basada en “la regla de los dos tercios” que se centra en tres preceptos.
– Escucha el doble de lo que hables (es decir, 2/3 del tiempo total de la conversación).
– Pregunta el doble de lo que afirmes.
– Reformula las palabras del otro el doble que expreses tus ideas.
Esperemos que te sirva. Evidentemente, no tienes que cumplirla al pie de la letra, pero está bien tenerla presente.
Una última cosa, lo que hemos contado en este pequeño artículo aparece en el libro “La asertividad para gente extraordinaria” de Eva Bach y Anna Fores. Un buen —y práctico— libro de cuya lectura disfrutarás si te gustan estos temas.

 

Psicox, tus psicólogos en Bilbao.

Escucha.

Etiquetado en: