Ira, enfado, rabia…¿se trata de una emoción necesaria o peligrosa?

Ira, enfado, rabia…¿se trata de una emoción necesaria o peligrosa?

Resulta difícil olvidar el impacto de una película como “Seven”(David Fincher,1995). Ese desenlace, en el que el villano John Doe le espeta al detective Mills aquello de “Conviértete en ira” produce escalofríos aún a día de hoy, pasadas más de dos décadas del estreno del film. Esa línea de diálogo resulta muy reveladora a la hora de resaltar el potencial destructivo de esta emoción. No resulta fácil definir lo que es una emoción; digamos que es una especie de aviso que nos dan en conjunto nuestro cuerpo y nuestra mente para hacernos ver que algo que nos incumbe directamente está pasando: de los sentidos nos llegan unas informaciones al cerebro y como consecuencia de ello hay una respuesta corporal. Entonces, el cerebro interpreta esta información y prepara nuestro organismo para responder.

Las emociones no son buenas ni malas, si están ahí es por algo: han resultado útiles en nuestra evolución como especie. Por lo general, las emociones vienen y van, no se quedan mucho rato, por así decirlo. El problema es cuando se quedan o tienen una intensidad excesiva. Por ejemplo, podemos estar tristes una tarde, incluso un día o varios. Pero si esa tristeza nos acompaña semanas o meses o si es tan fuerte que nos quita hasta las ganas de empezar el día, eso suena más a depresión. O en el caso de la ansiedad, es normal que estemos ansiosos por ejemplo ante un examen, pero si estamos ansiosos a diario o esa ansiedad no nos permite concentrarnos, nos acercamos más a un verdadero problema de ansiedad.

Volviendo a ese proceso en la formación de una emoción, en el caso de la ira primero piensas por ejemplo que alguien te está tratando de forma injusta, que se aprovecha de ti; te sientes ofendido, insultado o maltratado. La respuesta será oponerte, atacar, insultar e incluso herir (aunque sea verbalmente, no olvidemos que hay palabras que hacen verdadero daño). La verdad es que la ira mantenida no es buena para nosotros ni para los que nos rodean: Deteriora las relaciones personales (un momento de rabia desatada puede destruir una amistad trabajada y mantenida a lo largo de muchos años). No es buena tampoco ni para ti, que la experimentas: te hace perder el control, no razonar, tomar decisiones equivocadas y perjudica tu salud (puede provocar problemas cardiovasculares como hipertensión). Por lo tanto, antes de que explote, por nosotros y los que nos rodean, debemos controlarla.

¿Cómo controlar la ira? Dado que son características de la ira la activación mental y fisiológica y que es imposible estar a la vez tenso-o rabioso- y relajado, en esos casos en los que hay peligro de que la ira se dispare: debemos saber relajarnos, relajando los músculos en tensión, aprendiendo a respirar lenta y profundamente, controlando los pensamientos asociados a molestias o tensiones diarias, descansando y llevando a cabo actividades que hacen que nos sintamos bien. Lo sabemos, no es fácil, pero tu bienestar psicológico lo merece.

Psicox, tus psicólogos en Bilbao.

 

Ira, enfado, rabia…¿se trata de una emoción necesaria o peligrosa?

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