¡No vas a conseguirlo!

¡No vas a conseguirlo!

Puede que no acabases estudiando la carrera que siempre habías querido o, tal vez, te haya resultado imposible hacer el viaje que tanto deseas. Quizá tu hijo no sea tan bueno en los deportes como su primo. Es posible que tu relación de pareja no funcióne igual que al comienzo. Puede ocurrir también que el paso de los años te haga engordar, perder pelo o afecte a tu memoria “que ya no es lo que era”.
Con toda seguridad te habrá pasado ya una de estas cosas… o varias. Enhorabuena: eres un ser humano normal. Todo lo descrito en el párrafo anterior tiene que ver con no conseguir lo que deseamos, es decir, con la frustración. Situaciones similares a estas van a ocurrirnos en la vida con cierta asiduidad. Alguna vez serán pequeños detalles y en otras ocasiones tendrán una importancia más significativa. Pero, vayámonos preparando, porque nos han sucedido, nos suceden y nos sucederán.
La frustración es un ingrediente más de la vida y, por esa razón, resulta necesario saber convivir con ella. No podemos permitirnos entrar en depresión, sufrir un ataque de ansiedad o pasar por un proceso de estrés cada vez que no conseguimos lo que queremos. Debemos aprender a tolerar la frustración. No estamos diciendo que te conviertas en un náufrago a merced de los elementos. No.  Deberías intentar conseguir todo lo que deseas.Lo que decimos es que, en ocasiones, es imposible lograr nuestras metas, porque son muy ambiciosas, porque no es el momento o porque dependen de factores que escapan a nuestro control. Da igual. Cuando ocurra, evalúa si has hecho lo suficiente y si puedes hacer algo más en el presente (de nada sirve pensar en lo que hubieras hecho en el pasado). Si la respuesta a la primera pregunta es afirmativa y a la segunda es negativa, dedica tus esfuerzos a asumir la realidad en vez de a cambiarla. Es algo que también requiere esfuerzo (¡no vamos a engañarte!), pero en otra dirección que te resultará más fructífera.

Sabemos que el consejo anterior no es tan fácil de llevar a cabo cuando “el cadáver aún está caliente”, pero está bien que lo tengas en cuenta para futuros escenarios.

 

Psicox, tus psicólogos en Bilbao.

¡No vas a conseguirlo!

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