Cuestión metafísica.
¿Cómo ser feliz? Esta es la frase más tecleada en los buscadores de Internet desde, prácticamente, los inicios de la red. Muchos han querido (y quieren) dar la respuesta definitiva a esta pregunta… y llenar sus bolsillos de dinero al mismo tiempo. Ofrecen conferencias a precio de oro y publican libros donde explican métodos muy poco efectivos a largo plazo.
Sin embargo, la respuesta esa pregunta —en caso de que la haya— nos parece muy poco práctica porque, lo sentimos, pero no vas a conseguir ser feliz continuamente. ¡Y menos mal! ¡Qué de algo tenemos que vivir los psicólogos!
El párrafo anterior merece una explicación más detallada. Es muy sencillo: el ser humano se acostumbra a los estímulos. Imagina que entras en una habitación donde a tu nariz llega un profundo y agradable olor a manzana. ¿Cuánto duraría esa sensación? ¿Muy poco, verdad? En pocos minutos, dejarás de notar ese aroma a pesar de que el perfume sigue ahí. Esto es un síntoma inequívoco de que has normalizado ese estímulo y ya no es efectivo para ti, aunque sí para la siguiente persona que entre. Lo mismo ocurre si entras en un bar que tiene la música muy alta, al de un rato —diferente según cada individuo— te habrás acostumbrado. A grandes rasgos, eso es lo que pasa con la búsqueda de la felicidad.
Coge un papel y haz una lista concreta de lo que necesitas para ser feliz. Se realista, no te hagas trampas a ti mismo. Te aseguro que si consigues todas esas cosas, aparecerán otras necesidades que te harán imposible mantener dicho estado de fortuna durante mucho tiempo. Con esto no descubro nada, seguro que tú ya habías hecho una reflexión similar.
Así que debemos resignarnos a ser felices durante tiempos intermitentes que se alternarán con otros más desagradables e incluso dolorosos. Lo importante es saber comportarse en esos momentos. Evitar caer en una depresión cada vez que “la cosa se tuerce”, no sufrir un ataque de ansiedad cuando las puertas del ascensor tardan en abrirse, saber nadar en un mar de estrés si las cosas no salen como queremos, etc.
¿Cómo ser feliz? Esta es la frase más tecleada en los buscadores de Internet desde, prácticamente, los inicios de la red. Muchos han querido (y quieren) dar la respuesta definitiva a esta pregunta… y llenar sus bolsillos de dinero al mismo tiempo. Ofrecen conferencias a precio de oro y publican libros de autoayuda donde explican métodos muy poco efectivos a largo plazo.
Sin embargo, la respuesta esa pregunta —en caso de que la haya— nos parece muy poco práctica porque, lo sentimos, pero no vas a conseguir ser feliz continuamente. ¡Y menos mal! ¡Qué de algo tenemos que vivir los psicólogos!
El párrafo anterior merece una explicación más detallada. Es muy sencillo: el ser humano se acostumbra a los estímulos. Imagina que entras en una habitación donde a tu nariz llega un profundo y agradable olor a manzana. ¿Cuánto duraría esa sensación? ¿Muy poco, verdad? En pocos minutos, dejarás de notar ese aroma a pesar de que el perfume sigue ahí. Esto es un síntoma inequívoco de que has normalizado ese estímulo y ya no es efectivo para ti, aunque sí para la siguiente persona que entre. Lo mismo ocurre si entras en un bar que tiene la música muy alta, al de un rato —diferente según cada individuo— te habrás acostumbrado. A grandes rasgos, eso es lo que pasa con la búsqueda de la felicidad.
Coge un papel y haz una lista concreta de lo que necesitas para ser feliz. Se realista, no te hagas trampas a ti mismo. Te aseguro que si consigues todas esas cosas, aparecerán otras necesidades que te harán imposible mantener dicho estado de fortuna durante mucho tiempo. Con esto no descubro nada, seguro que tú ya habías hecho una reflexión similar.
Así que debemos resignarnos a ser felices durante tiempos intermitentes que se alternarán con otros más desagradables e incluso dolorosos. Lo importante es saber comportarse en esos momentos. Evitar caer en una depresión cada vez que “la cosa se tuerce”, no sufrir un ataque de ansiedad cuando las puertas del ascensor tardan en abrirse, saber nadar en un mar de estrés si las cosas no salen como queremos, etc.
Es este el punto en el que la pregunta de cómo ser feliz empieza a perder sentido. Sin embargo, otra cuestión cobra importancia. ¿Cómo sobrellevar de la mejor manera los momentos malos que seguro vendrán? Esta es la respuesta que debes encontrar y te adelantamos que no es igual para todos. Admitimos sugerencias.
Psicox, tus psicólogos en Bilbao.
