El crucial papel que juegan nuestros pensamientos en la ansiedad, el estrés o la depresión.

El crucial papel que juegan nuestros pensamientos en la ansiedad, el estrés o la depresión.

Cuando sentimos estrés, signos de depresión y/o ansiedad, muchas veces los sentimientos y emociones que van asociados nos hacen olvidarnos de la importancia de nuestros pensamientos en el mantenimiento de dichos problemas. Digamos que nuestra vida está formada por tres letras: A-B-C.

A: es la situación, lo que percibimos con nuestros sentidos. Por ejemplo: un amigo no nos contesta a una llamada para salir.

B: la realidad(A) pasa por un filtro, en este caso B, que somos nosotros, las personas, nuestra mente. Cada uno de nosotros tiene unos esquemas mentales propios que ha ido adquiriendo a lo largo de la vida; es decir, una forma de percibir e interpretar la realidad.

C: es el resultado, las consecuencias físicas, las emociones y las conductas que resultan de la interpretacion de la realidad a través de nuestros pensamientos.

Volviendo al ejemplo anterior, tenemos una realidad (A), un amigo no nos devuelve una llamada para salir. Entonces pensamos (B): «no le caigo bien» y el resultado (C) es una o varias emociones negativas (tristeza, rabia…) y que deje de llamarle.

Pero claro, nuestro cerebro no es infalible. A pesar de ser el órgano más complejo de nuestro cuerpo, compuesto por 100.000 millones de neuronas y base de todos nuestros pensamientos, sentimientos, fantasías, recuerdos, esperanzas, conocimiento etc. a veces nos juega malas pasadas y nos lleva a errores a la hora de interpretar correctamente la realidad.

Nuestros pensamientos influyen sobremanera en cómo nos sentimos (en nuestras emociones); por ejemplo, imagina que estás durmiendo y te despierta el ruido de una ventana abriéndose en otra habitación. Entonces piensas «Ha entrado alguién a mi casa».¿Cómo te sentirías al pensar eso?, pues muy probablemente sentirías miedo y tratarías de llamar a la policía. Imagina ahora que oyes el mismo ruido y piensas «Me he dejado la ventana abierta, sopla el viento y la ha abierto del todo». En ese caso no sentirías miedo, sino tranquilidad y puede que te dieras media vuelta y siguieras durmiendo o te levantaras a cerrar la ventana.

Por lo tanto: un mismo hecho, dos pensamientos diferentes y dos emociones resultantes completamente diferentes. Tengamos en cuenta que los pensamientos son eso, ideas, no realidades absolutas y siempre tenemos que verificarlos, comprobar si son ciertos. Volvemos al caso anterior: nuestro amigo no nos ha devuelto la llamada. Entonces pensamos que no le caemos bien, que no quiere saber nada de nosotros. Empiezamos a sentir ansiedad, tristeza y signos asociados a la depresión. Al final resulta que llama al de unos días disculpándose y explicándonos que el teléfono móvil se le había estropeado y no vio nuestra llamada. Respiramos aliviados, pero hasta que no hemos visto la evidencia, solamente nuestra idea de lo que pasaba nos había hecho sentir realmente mal.

En conclusión: debemos tener en cuenta que muchas veces nuestros pensamientos y conclusiones acerca de un hecho pueden ser erróneos, así que para evitar sufrimientos inútiles tengamos en cuenta que puede haber otras explicaciones para lo que ha pasado, busquemos la prueba, la evidencia.

Psicox, tus psicólogos en Bilbao.

El crucial papel que juegan nuestros pensamientos en la ansiedad, el estrés o la depresión.

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