El deporte, nuestro gran aliado en la lucha contra el estrés, la ansiedad y la depresión.

El deporte, nuestro gran aliado en la lucha contra el estrés, la ansiedad y la depresión.

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Cuando sentimos que las cosas nos van mal y el estrés, la ansiedad mantenida o la depresión nos complican el día a día, tendemos a dejar de practicar aquellas actividades que nos gustaban, que nos hacían disfrutar antes de sentirnos así. En el caso de la ansiedad, ese sistema de alarma se activa cuando no es necesario que se active o bien su intensidad es desproporcionada a los estímulos o sucesos en respuesta a los cuales se activa. Es decir, nuestra vida no corre peligro, pero nos alarmamos como si así fuera, con el consiguiente malestar.

En lo referente a la depresión, la tristeza mantenida es su característica más predominante, junto con la incapacidad de disfrutar con lo que antes te resultaba agradable. Por ejemplo, gente deportista que deja de practicar esa actividad física que le reportaba enormes beneficios a nivel de bienestar y equilibrio psicológico.

En ambos casos la estrategia parece clara: volver a realizar aquellas actividades agradables e interesantes para nosotros. La actividad es importante, si no existe el peligro de aislarnos y de rumiar, dar excesivas vueltas a pensamientos ansiógenos o depresivos. Y dentro de esa actividad, el deporte ocupa un lugar especial por varios motivos:

-Diferentes sistemas y funciones corporales (articulaciones, musculatura, aparato respiratorio y circulación…) funcionan mucho mejor si practicamos ejercicio físico.

-La mente también es otra de las beneficiadas por la práctica deportiva. Si te mantienes en forma, te sientes más autónomo e independiente. Cuando practicas deporte, el cerebro produce endorfinas, esas hormonas tan célebres por inducir una sensación agradable de bienestar; el deporte también regula tu apetito y sueño (funciones que suelen estar afectadas por problemas depresivos y de ansiedad), aumenta la sensación de control de tu vida, te da autoestima y facilita las interacciones sociales…

Sin embargo, los avances tecnológicos llevan a reducir la actividad física y a llevar una vida más sedentaria. Algunas de las razones para no practicar deporte son la falta de tiempo o la falta de confianza en las propias habilidades. Lo cierto es que para practicar deporte es necesario romper con unos hábitos y adquirir otros más saludables, y eso conlleva un esfuerzo. Otro de los factores que puede incidir en este aspecto es que los beneficios del deporte no se experimentan inmediatamente, lleva un tiempo. De ahí que sea recomendable que practiques un tipo de ejercicio de cierta intensidad pero que tampoco te agote y desanime para darle continuidad. También es importante la práctica del deporte por el simple placer, el disfrute del ejercicio sin ir a ganar ni a competir.

En conclusión, frente al malestar que puedan ocasionar la ansiedad y la depresión, buscamos un estado psicológico incompatible con ello: el bienestar psicológico, sentirnos bien, en definitiva, y la práctica del ejercicio físico tiene un papel fundamental en ello.

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El deporte, nuestro gran aliado en la lucha contra el estrés, la ansiedad y la depresión.

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