Errores cognitivos: cómo nuestro cerebro falla en la ansiedad y la depresión.

Errores cognitivos: cómo nuestro cerebro falla en la ansiedad y la depresión.

En la entrada anterior reflexionábamos sobre el importante papel que juegan nuestros pensamientos en la manera en la que nos sentimos. Cuando nos sentimos mal, como puede ser en casos de ansiedad o depresión, nuestro cerebro tiene mucho que decir. Precisamente, en estos estados somos mucho más vulnerables a cierto tipo de pensamientos (rígidos, negativos, catastrofistas…).

Nuestra mente no para, la corriente de pensamientos es continua. Algunos pensamientos que nos vienen son verdaderos, pero otros contienen solamente una parte de verdad o son totalmente falsos. Los errores más frecuentes que cometemos (sin quererlo, claro) son estos:

Pensamiento de «todo o nada«: es ver el mundo y la realidad en blanco y negro, en dos polos. En lugar de considerar todas las posibilidades, solo vemos dos categorías. Ejemplo: «Si no triunfo en todo lo que hago, no valgo para nada».

Pensamiento catastrófico: a pesar de que no somos adivinos, a veces predecimos el futuro de forma negativa, sin tener en cuenta otras alternativas. Ejemplo: «En esa situación, me bloquearé y no podré hacer nada».

Ignorar lo positivo: considerar que nuestros logros y cualidades no valen nada. Ejemplo: «Hice bien ese trabajo, pero tuve suerte».

Razonamiento emocional: creer que la realidad es de una manera porque así «lo sentimos». Ejemplo: «Siento que me van a despedir, así que lo harán».

Etiquetar: colocarse a uno mismo o a otros una etiqueta global, que no puede definir a la persona al completo. Ejemplo: «Soy un desastre», «Es un inútil».

Filtro mental: atender a los detalles negativos de la situación, sin hacer caso a aquellos otros positivos. Ejemplo: «Saqué una buena puntuación en la mayoría de los ejercicios, pero no en uno, así que no valgo para esto».

Leer la mente: creer que saber lo que otros piensan; nadie tiene esa capacidad.Ejemplo: «Está pensando que no sé nada».

Imperativos: los «debería» y «tengo que». Obligaciones que nos autoimponemos a nosotros mismos y que son fuente de ansiedad y estrés. Ejemplo: «Es imperdonable haber fallado. Tengo que hacerlo todo perfecto».

Habrás notado que todos estos errores llevan a una forma de pensar poco ajustada a la realidad, a unos pensamientos rígidos, negativistas y catastróficos que para nada nos benefician y que además, no son realistas y sí pueden ser muy dañinos. ¿Te suena haber cometido alguno de ellos? Seguro que sí, pero no es algo extraordinario o fuera de lo común. El peligro es que no veas estos errores y aceptes los pensamientos resultantes como verdaderos. Al experimentar ansiedad o depresión es más fácil caer en estas formas erróneas de razonar, de ahí la importancia de cuestionarse los pensamientos. Son solo eso, ideas.

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Errores cognitivos: cómo nuestro cerebro falla en la ansiedad y la depresión.

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