ESTRÉS POSTRAUMÁTICO: RECUERDOS DOLOROSOS QUE PERSIGUEN E INVADEN LA VIDA DIARIA.
Estos días de vacaciones para muchas personas, fechas en las que se viaja más, suelen ocurrir gran número de desgraciados accidentes, como el acaecido recientemente en Lille, donde el autobús en el que viajaban cincuenta y tres estudiantes con la intención de pasar unos días en Amsterdam se empotró contra el techo de un túnel hiriendo a varios de ellos, algunos incluso de gravedad. Tras el dramático suceso, un equipo de médicos y psicólogos se acercó al hospital donde las víctimas estaban ingresadas.
Traumatismos varios y heridas son las evidentes huellas físicas, pero no hay que descuidar las secuelas psicológicas, como el estrés postraumático.
Los seres humanos reaccionamos con miedo e impotencia a estas experiencias en las que nuestra integridad tanto física como psicológica corre grave peligro. No solo eso, sino que tendemos a revivir persistentemente el acontecimiento e intentar sin éxito bloquear su recuerdo.
Estos factores estresantes son suficientemente sobrecogedores como para afectar a cualquiera. Pueden surgir de accidentes de tráfico graves como el comentado, catástrofes naturales, incendios, agresiones varias. Incluso puede ocurrir que la persona en sí no se viera implicada directamente, pero que fuera testigo de los hechos y también se viera afectada por este tipo de estrés. Los sujetos con estrés postraumático vuelven a experimentar todos los días el acontecimiento traumático en sus pensamientos, incluso en sueños, intentan evitar toda aquella idea o situación que pueda recordarles el suceso, se muestran hipervigilantes y pueden experimentar depresión, ansiedad y dificultades cognitivas varias, como la disminución de la capacidad de concentrarse.
Puede que las señales de este tipo de estrés no se den inmediatamente después del suceso, sino meses e incluso años más tarde. Junto con la depresión, pueden darse sentimientos de culpa (¿por qué sobreviví y ellos no?), rechazo e humillación, así como problemas de ansiedad como por ejemplo ataques de angustia. Incluso la persona puede volverse agresiva, por la hipervigilancia antes mencionada, la cual puede hacerle reaccionar de esa manera exagerada ante situaciones aparentemente neutras.
No es extraño que recurran a «automedicarse» con consumo de sustancias tóxicas, que no hacen sino agravar el problema.
Los psicólogos que atienden a personas con esta problemática les prestan apoyo emocional a ellos y a su entorno, escuchándoles de forma activa y ayudándoles a desarrollar de manera gradual mecanismos para afrontar y aceptar la situación.

