Primeros auxilios contra la ansiedad.

Primeros auxilios contra la ansiedad.

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La ansiedad puede llevar a la depresión o, resumiendo las palabras del maestro Yoda, el miedo lleva al lado oscuro. Se estima que un 15% de la población ha padecido, en algún momento de su vida, un trastorno de ansiedad. Y mucha más gente ha sufrido al menos un ataque aislado. Podríamos decir que nuestra sociedad convive con los estados ansiosos.

En ocasiones puede producirse ante estímulos concretos, lo que se conoce como fobias específicas, o ante situaciones más neutras que incluso la persona que la padece no puede identificar con claridad.

Son muchos los síntomas, desde un leve nerviosismo, hasta dificultades respiratorias, temblores, sensación de irrealidad, aceleración del ritmo cardíaco, sudoración o incluso desmayos… pero no vamos a ponernos en lo peor.

A pesar de que los síntomas pueden llegar a ser muy intensos y desagradables, hay una cosa que debes tener clara si alguna vez sufres un episodio de esta clase: la ansiedad no es peligrosa, es incómoda e irritante pero no va a llegar a más

Debido a que muchas personas nos hacen preguntas sobre este tema, hemos decido aprovechar esta entrada del blog para detallar algunas estrategias que te ayudaran a evitar estas molestas situaciones. Así que ahí va:

“Primeros auxilios” ante la ansiedad.

Hemos dividido el episodio ansioso en tres momentos distintos. El antes, que se corresponde con los momentos previos al ataque. El durante, cuando los síntomas están en pleno auge y el después, cuando todo comienza a volver a la normalidad.

 

Antes:

Prácticamente todos los ataques de ansiedad que se tratan antes de que empiecen no llegan a consumarse. Es importante conocernos y saber cuándo es posible que vayamos a sufrir un episodio ansioso.

– No tener miedo ni vergüenza a expresar que se está sufriendo un ataque. Normalmente, contar lo que sucede produce cierto alivio. La gente lo entiende más de lo que se podría creer.

– Utilizar un lenguaje más neutro y menos catastrófico (en las autoafirmaciones y con los otros). Evitar decir “Estoy enfermo”, “Me encuentro fatal” o “Es espantoso”. Utilizar frases más concretas como “Tengo calor”, “Me aumenta el ritmo cardíaco”.

– Centrarse en lo que puedo hacer y no en lo que no puedo hacer.

– Respirar relajadamente de manera diafragmática (hinchando el estómago al coger aire, no al expulsar).

Durante:

Cuando el ataque de ansiedad se está produciendo es más difícil controlarlo. Lo mejor es procurar que pase sin dirigir la atención a los síntomas que se están sintiendo.

– “No pienses en un oso polar.”… ¿Qué tienes ahora en la cabeza? Un oso polar ¿verdad? Es difícil dejar de pensar en algo, repitiéndose a sí mismo no piense en ese algo. No hay que tratar de borrar esos pensamientos, es mejor ocupar la mente en otra actividad: prestar atención a los detalles del entorno es muy efectivo.

– Sentido del humor. La ansiedad no es peligrosa, es molesta pero no peligrosa. Así que tomárselo con un humor no es tan descabellado como puede parecer. De hecho, resulta muy efectivo.

– Evaluar el riesgo real de la situación en la que se encuentra. En la mayoría de las ocasiones, no existe riego real.

– Tolerar la sensación de ansiedad. Esto no quiere decir que las sensaciones deban parecer agradables. Consiste en no agobiarse por su presencia, ni impacientarse si no desaparecen inmediatamente.

Después:

– Analizar e intentar recordar las primeras señales por las que ha empezado el ataque. Así tendremos mayor capacidad predictiva en el futuro.

– Recordar los autoafirmaciones negativas que me he hecho y contrastarlas con la realidad para comprobar si son verdad. Comprobarás que no lo son.

– Repetir, de vez en cuando, el episodio ansioso en nuestra mente para habituarnos y que pierda fuerza.

 

 

Evidentemente, estas son solo unas directrices general, si quieres más información puedes consultarnos.

Psicox, tu gabinete de psicología en Bilbao.

 

Primeros auxilios contra la ansiedad.

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