Psicología positiva y sus contradicciones: ¿es culpa mía si no soy feliz?

Psicología positiva y sus contradicciones: ¿es culpa mía si no soy feliz?

felicidad

 

La psicología positiva es una corriente relativamente nueva en el mundo de la psicología y hace hincapié en concepto como la felicidad, el bienestar…el «buen rollo», en resumen. Uno de sus «gurús» es Martin Seligman, psicólogo y escritor estadounidense, famoso en su día por sus investigaciones sobre la indefensión aprendida.

Seligman basa la psicología positiva en la teoría del bienestar, que se mide en crecimiento personal (lo que no es ninguna novedad, ya lo anticipó el psicólogo humanista Abraham Maslow mucho antes). Pues bien, el objetivo en la vida sería encontrar formas de aumentar ese bienestar, dejando de lado emociones «negativas» como por ejemplo la ansiedad o la tristeza, que pueden llevarnos a la depresión. Algunos ven en ello una redundancia, puesto que la psicología siempre ha sido positiva, siempre ha tratado de solucionar problemas. Los medios de comunicación continuamente nos están vendiendo esta filosofía vital hedonista, no hay día sin que nos topemos con algún artículo al respecto en secciones de bienestar, vida diaria o salud. Hay que ser feliz.

Vale, aquí empiezan los problemas: ¿qué es la felicidad? Lo que se entiende en una cultura por felicidad, en otra puede entenderse incluso como lo contrario. Los conceptos de felicidad, bienestar y emoción positiva son relativos.

Tampoco es muy clara esa distinción entre emociones «positivas» y «negativas».¿Es realmente sano poner cara de alegría todo el tiempo?

Hay personas que muestran signos de ansiedad y depresión por estar pasando por acontecimientos vitales realmente duros (por ejemplo, un duelo) y que se siente culpables porque desde su entorno más cercano les instan a ser optimistas, positivos, dejar de lado lo malo etc… Estas personas acaban creyendo que sentir tristeza o enfado es algo inadecuado. Es lógico, porque reciben mensajes que les fuerzan a negar lo que sienten. Ahí entran eufemismos como llamar «oportunidad» a un despido. Parece que solamente es lícito expresar una emoción:la alegría. El fracaso se vuelve otra palabra tabú.

Además esta corriente anima a cambiar continuamente («salir de la zona de confort») y claro, que además el resultado sea el éxito, la felicidad (de nuevo esos términos tan ambiguos). Y otra máxima que propugna de forma latente la llamada psicología positiva es que el que no es feliz es porque no quiere.

La realidad es que en nuestra vida viviremos injusticias, dolor y conflictos varios. No siempre triunfaremos, por más que lo intentemos. Es imposible controlarlo todo. En la vida debemos tener claro que habrá un porcentaje de incertidumbre. Experimentaremos rabia, frustraciones, envidia, celos, tristeza…pero en eso consiste ser humano y el proceso de vivir. Para sentir alegría hay que saber lo que es la tristeza. Es más, es sano que experimentemos estas emociones. Las emociones no son buenas o malas, tienen su función, una función esencial en nuestra vida. Sin ir más lejos, la ansiedad es una emoción sin la cual nuestra especie se habría extinguido. A nuestro antepasado prehistórico se lo habría zampado un dinosaurio sin una emoción como la ansiedad que le activara para luchar o huir.

No se trata de que debamos sufrir desgracias para aprender, pero sí saber dónde están nuestros recursos y límites y aceptarlos para afrontar los problemas cuando aparezcan. Y tener claro que en multitud de ocasiones no tendremos culpa alguna en la aparición de dichos problemas y que es completamente lícito y comprensible que no nos sintamos bien y que pidamos ayuda.

Psicox, tus psicólogos en Bilbao.

Psicología positiva y sus contradicciones: ¿es culpa mía si no soy feliz?

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